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Cuco, el gatito suertudo

Habían muchos pacientes, una fila considerable se alzaba en la tarde del 28 de noviembre de 2014 en el consultorio veterinario donde GatoLoco hacia un reemplazo como auxiliar veterinaria. A lo lejos, entre muchos animalitos de la fila de atención, se asomaba una cabecita pequeña de ojos grandes y muy tiernos. GatoLoco se enamoró a primera vista, fue inmediatamente a conocer a ese pequeño, vio sus heridas y supo que no tenía hogar, lo estaban regalando al primero que quisiera quedárselo, así que GatoLoco decidió no dejarlo ir, llevarlo al hogar, recuperarlo y encontrarle un buen hogar a ese pequeño que ya había sufrido mucho.

Lo pasaron al consultorio, así GatoLoco junto con dos veterinarias hermosas que aman a los animales, lo sedaron, le pusieron antibiótico y empezaron a desbridar la herida, era más grande de lo que parecía a simple vista, estaba llena de pus, olía y se veía bastante mal. Estaba infestado de pulgas, de parásitos intestinales y estaba muy bajo de peso, era solo huesitos, pero eran tan tierno, no parecía importarle mucho el dolor.

Al terminar las curaciones, el nuevo gatito llego en la noche al hogar e inmediatamente hizo amigos. Días tras día se le curaban sus heridas y él soportaba el dolor como todo un guerrero, siempre con un ronroneo y algún gesto de ternura hacia quienes lo cuidaban y ayudaban. Pasaron los días y empezó a mejorar. GatoLoco decidió que ese pequeño bebé sería para siempre suyo y oficialmente lo adoptó, sería el encargado de las relaciones públicas en nuestro hogar de paso, pues es un gatito muy sociable y amistoso con todos y desde su llegada ha facilitado mucho el proceso de adaptación de los nuevos integrantes temporales que llegan rescatados a nuestro hogar.

Era navidad ya y todo parecía marchar bien, sus heridas cicatrizaban a una buena velocidad, él crecía y ganaba peso, de repente le da un hongo en la piel, empezó su tratamiento y una noche antes del año nuevo tuvo que ser hospitalizado, tenía Giardia y Mycoplasma.

Diario lo visitábamos, él siempre muy alegre y cariñoso con todos se ponía feliz al recibir su visita diaria. Después de estar una semana en el hospital, por fin fue dado de alta, empezó a crecerle de nuevo su pelito, empezó a crecer muy rápido, se puso hermoso, era un príncipe muy simpático, siempre dándole la bienvenida a todos los gatitos que llegaban. Su recuperación había finalizado, él era finalmente un gato sano y feliz, él gatito que GatoLoco siempre soñó que sería cuando decidió encargarse de él.

Un poco más de un año después de su adopción Cuco nos acompaña llenándonos de alegría y buenos momentos, es muy amigo de todos pero en especial del último integrante del Hogar de Paso, Aníbal, un pequeño perro criollo adoptado por GatoLoco.

Cuco es un gatito especial, al que cambiarle la vida no fue tan fácil, pero ¿quién duda que él no lo mereciera? Lo merecía igual que cada animalito en el planeta merece una vida en paz y feliz.

Anibal y cuco Cuco 4 Cuco